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viernes, 5 de julio de 2013

Cuatro paisajes de Wislawa Szymborska



Cerramos la semana con cuatro poemas de Wislawa Szymborska, premio Nobel de Literatura en 1996 y tristemente fallecida en 2012. Cuatro paisajes distintos en los que, sin embargo, se aprecia una misma sustancia.

Ah, y recordad: en esta sección solo se escucha la voz del poeta.


LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR

¿Hacia dónde corre por el bosque escrito el corzo escrito?
¿A saciar su sed a orillas del agua escrita
que le calcará el hocico cual hoja de papel carbón?
¿Por qué alza la cabeza?, ¿ha oído algo?
Sobre sus cuatro patas, prestadas por la realidad,
levanta la oreja bajo mis dedos.
Silencio —palabra que cruje en el papel
y separa las ramas que brotan de la palabra «bosque».

A punto de saltar sobre la página en blanco acechan
letras que acaso no congenien,
frases tan insistentes
que consumarán la invasión.

Una gota de tinta contiene una sólida reserva
de cazadores, apuntando con un ojo ya cerrado,
preparados para el descenso por la .pluma empinada,
para cercar al corzo y llevarse el fusil a la cara.

Olvidan que esto, lo de aquí, no es la vida.
Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes.
Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera,
se dejará fraccionar en eternidades minúsculas
llenas de balas detenidas en pleno vuelo.

Nada sucederá si yo no lo ordeno.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.

¿Existe, pues, un mundo
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si éste es mi deseo?

Alegría de escribir.
Poder de eternizar.
Venganza de una mano mortal.


ESTACIÓN

Mi no llegada a la ciudad de N.
se efectúa puntualmente.

Te lo he comunicado
por carta no enviada.

Has tenido tiempo
para no llegar a la hora prevista.

El tren entra por la vía tres.
Se apea mucha gente.

La ausencia de mi persona
sigue a la multitud hacia la salida.

Deprisa
entre tanta prisa
varias mujeres ocupan mi vacío.

Un desconocido mío
da la bienvenida a una de ellas,
ella le reconoce
de inmediato.
Intercambian besos no nuestros,
y se extravía
una maleta no mía.

La estación de la ciudad de N.
ha aprobado el examen
de existencia objetiva.

El todo ha permanecido firme en su sitio.
Los detalles se han desplazado
por trayectorias calculadas.

Incluso ha tenido lugar
una cita concertada.

Fuera del alcance
de nuestra presencia.

En el paraíso perdido
de la probabilidad.
En otra parte.
En otra parte.
¡Sonora expresión!


BAJO UN SOLO LUCERO

Pido perdón al azar por llamarlo necesidad.
Pido perdón a la necesidad por si me equivoco.
Que no se enoje la suerte por apropiármela.
Que no me reprochen los muertos la palidez de mis recuerdos.
Pido perdón al tiempo por la multiplicidad del mundo desapercibida
            por segundo.

Pido perdón a mi viejo amor por ser el nuevo el primero.
Disculpad, guerras lejanas, las flores que hay en mi casa.
Disculpad, heridas abiertas, que me pinche un dedo.
Pido perdón a quienes claman desde el abismo por mis discos de
      minué.

Pido perdón a la gente de las estaciones por mi sueño de madrugada.
Excúsame, esperanza acosada, por reír de vez en cuando.
Excusadme, desiertos, por no acudir corriendo con una cucharada
     de agua.

Y tú, halcón, el mismo desde hace anos y en la misma jaula.
con la mirada fija siempre en el mismo punto.
absuélveme aunque seas un pájaro disecado.
Pido perdón al árbol por las cuatro patas de la mesa.
Pido perdón a las grandes preguntas por las nimias respuestas.
Verdad, no te fijes demasiado en mí.
Seriedad, sé conmigo magnánima.
Resiste, misterio del ser, si deshilacho tu traje.
No me acuses, alma, de tenerte poco.
Pido perdón a todo por no poder estar en todas partes.

Pido perdón a todos por no saber ser cada uno y cada una.
Sé que nada me justificará mientras viva,
porque yo misma soy mi propio obstáculo.
No te ofendas conmigo, lenguaje, por tomar en préstamo palabras
    patéticas
y esforzarme luego para que parezcan ligeras.


PAISAJE CON GRANO DE ARENA

Lo llamamos grano de arena.
Pero él no se llama a sí mismo ni grano ni arena.
Prescinde de nombre
común, individual,
fugaz, duradero,
erróneo o adecuado.

Indiferente a nuestra mirada, al tacto.
No se siente ni visto ni tocado.
Y si cae en el alféizar de la ventana
la vivencia es nuestra, no suya.
A él tanto le da donde caer
sin la certeza de estar cayendo
o de haber caído ya.

Desde la ventana hay una bella vista sobre el lago,
pero esta vista no es capaz de verse a sí misma.
Incolora, informe,
inaudible, inodora
e indolora vive en este mundo.

El fondo del lago nunca toca el fondo,
sus orillas no tienen orillas.
Sus aguas no se mojan ni tampoco se secan.
Las olas no se sienten singulares ni plurales.
Susurran sordas a su susurro
entre piedras ni pequeñas ni grandes.

Y todo sucede bajo un cielo de por sí inceleste,
donde el sol se pone sin ponerse nunca
y sin ocultarse se oculta tras una nube inconsciente,
que el viento alborota por el mero impulso
de soplar.

Transcurre un segundo.
Otro segundo.
Un tercer segundo.
Pero son sólo nuestros tres segundos.

El tiempo ha volado cual mensajero con una noticia urgente.
Pero sólo es un símil por nosotros elaborado.
Personaje inventado, atribuida la prisa,
inhumana la noticia.


Paisaje con grano de arena
Wislawa Szymborska
Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski
Lumen

3 comentarios:

  1. Bueno, Karenin. creo que en alguna respuesta a alguno de tus posts ya hablamos de ella: es absolutamente magnífica y genial. Es una de mis favoritas, además, en la selección que has hecho está alguno de mis preferidos, en especial el tercero del que tengo otra versión. Magnífico. un abrazo :)

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  2. ¡Hola! Os hemos nominado para el Liebster award: http://literaturamasuno.blogspot.com.es/2013/07/liebster-award.html ¡Saludos!

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