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jueves, 16 de mayo de 2013

Poemas inéditos de Fabio Morábito




Hoy la cosa va de poesía. Acaba de finalizar en Barcelona la Setmana de la Poesia y lo ha hecho a lo grande, en el Palau de la Música, con seis poetas de primera línea, seis espadas de la palabra, recitando sus versos ante un público sinceramente entregado –en estos días, quien va a un recital poético “está” entregado: todo el mundo se jacta de leer poesía, pero nadie va a los recitales. Solo los lectores de verdad, algún que otro político (y por compromiso) y algún seductor de medio pelo con ganas de impresionar a la rubia con gafas de pasta. Todos entregados–. Salvador Parcerisas, Bei Dao, Jorie Graham, Carles Miralles, Hans Magnus Enzensberger y, en último lugar, Fabio Morábito, quien hace una semana se encontraba en Ginebra como autor invitado al Salon du Livre, donde México, su patria de adopción –nació en Alejandría de padres italianos– era el invitado de honor. Imagino que la decisión de colocar a Morábito en último lugar, para cerrar el Festival, tiene mucho que ver con estos versos:

Siempre me piden poemas inéditos.
Nadie lee poesía
pero me piden poemas inéditos.
Para la revista, el periódico, el performance,
el encuentro, el homenaje, la velada:
un poema, por favor, pero inédito.
Como si supieran de memoria lo que he escrito.
Como si estuvieran colmados de mi poesía
y ahora necesitaran algo inédito.
La poesía siempre es inédita, dijo el poeta en un poema,
pero ellos lo ignoran porque no leen poesía,
sólo piden poemas inéditos.


Pues sí. Nadie lee poesía. Y, sin embargo, todo el mundo se jacta de hacerlo: la poesía siempre viste. Así que no podía dejar de publicar esta reseña y abrir con ella una sección de poesía. Siempre queda bien, ¿no? Pero fuera bromas. Dejemos que hable el poeta:

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.

O:

Yo siempre llego tarde
a los entierros,
cuando los ojos
de los concurrentes
se han secado
y algunos ya olvidaron
la cara del difunto,
qué edad tenía,
de qué murió.
Entonces llego yo
con mi llanto anacrónico,
con el negro de mi luto
en todo su candor aún,
reparto abrazos
como incendios,
retengo entre mis manos
las manos de la viuda
y de los huérfanos,
todo el cortejo asiste
a mi dolor,
nadie se atreve a contrariarlo,
la gente se avergüenza
y vuelve a apretujarse
alrededor del muerto,
la viuda no resiste
y rompe a sollozar,
los huérfanos también
y el llanto crece nuevamente,
alcanza a todos,
los que no habíamos llorado aún,
los que andan por ahí,
que advierten que es un llanto
de reflujo,
de envergadura,
y entran en él,
se olvidan de sus muertos,
o los recuerdan con más claridad,
y el llanto se hace caudaloso,
arrastra llantos de otros épocas,
se advierte su bramindo de gran llanto
que se expande
y se desliga de los muertos,
por eso llego tarde
al llanto de los otros,
vengo con otro llanto
en la garganta
que suelto entre los cuerpos húmedos
y veo cómo se prende en cada lágrima,
cómo se enrosca,
cómo crepita en cada uno,
y soy el único que sabe
que es mi desdicha
la que está llorando,
que están llorando por mis muertos,
que me regalan sus sollozos.

¿Qué puedo decir de Fabio Morábito? Nada. Todo lo dicen sus poemas. En realidad, nadie debería hablar de los poemas. No se han hecho para ser comentados o analizados, sino para ser escuchados. Para mí, son la forma de expresión más íntima, y por eso nunca me he atrevido a desmenuzar sus versos para analizarlos, bisturí en mano, y luego explicarlos. Son ellos los que nos explican a nosotros, y por eso todo lo que podemos hacer es abrir bien las orejas y escuchar la voz del poeta. Así es como funcionará esta sección: solo se escuchará una voz. Y cual mejor para abrirla que la de Fabio Morábito.

Si te revuelca la ola 
procura que sea joven, 
esbelta, ardiente,
te dejará molido el cuerpo
y el corazón más grande;
cuídate de las olas
retóricas y viejas,
de las olas con prisa,
y la peor de todas,
de la ola asesina,
la ola que regresa.


La ola que regresa (Poesía reunida)
Fabio Morábito
Fondo de Cultura Económica    


Ventanas escondidas (Antología poética)
Fabio Morábito
Visor  

 

4 comentarios:

  1. Me gusta esta nueva sección; además de no ser un género ampliamente leído, tampoco encuentra un espacio propio en la mayoría de los blogs que sigo. Eso sí, estoy de acuerdo contigo que la poesía se escucha, se siente, no se explica. Y si hablamos de poetas, yo hablo de Pessoa y también de Dylan Thomas,una descubierta más reciente. Su Fern Hill me parece un magnífico canto a la infancia. Un abrazo,

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    1. Gracias por tus palabras, Offuscatio. A Dylan Thomas lo conozco de oídas, pero por lo que me dices merece la pena leerlo. Y a Pessoa... que decir de Pessoa. Lo menciono en el about, de hecho, por unos veroso suyos que siempre me gustaron mucho. Entonces, los próximos poetas que quiero mencionar en este espacio son T.S. Eliot, Wieslawa Szymborska y Caballero Bonald. Seguiré con estos pesos pesados, más digeribles al principio, y luego me adentraré en la poesia de nueva generación. Espero seguirte viendo también en esta sección :) Un abrazo

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  2. Pues veo que estamos de acuerdo. Hace poco me dijeron que hablaba de Pessoa con veneración. Para mí nadie se le acerca. también me he encontrado ablando de Eliot y de Dylan Thomas bastante ultimamente. Wyslawa Szymborska y lo demás polacos y por extensión algunos pueblos eslavos poseen un instinto poético inaudito. Me alegro de ver esta nueva sección. Todos deberíamos tomar ejemplo y dedicar más bits a la poesía. Ya idearé algo yo también. un abrazo.

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  3. Dices bien, los poemas están hechos para ser escuchados, leídos, disfrutados... Pero nunca para hablar de ellos, para diseccionarlos. Entonces la poesía se pierde. Y gracias por descubrirme a este poeta. Soy más de clásicos por casi obligación, que son los libros que más encuentro en la biblioteca. A ver si me puedo dar un caprichito próximamente. "Siempre me piden poemas inéditos" me ha arrancado una sonrisa. Cuánta razón llevan estos versos.
    Besotes!!!

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