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lunes, 22 de septiembre de 2014

LA FIESTA DE LA INSIGNIFICANCIA, un mal epitafio para la obra de Kundera


Antaño, el amor era la celebración de lo individual, de lo inimitable, la gloria de lo único, de lo que no admite repetición: pero el ombligo no sólo no se rebela contra la repetición, ¡es una llamada a las repeticiones! De modo que en nuestro milenio viviremos bajo el signo del ombligo. Bajo este signo, seremos todos soldados del sexo, con la mirada fija no sobre la mujer amada, sino sobre el mismo agujerito en medio del vientre que representa el único sentido, la única meta, el único porvenir de todo deseo erótico.

Quienes hayan leído y releído La insoportable levedad del ser, la obra más célebre de Milan Kundera, recordaran perfectamente que la sofisticada promiscuidad de su protagonista, Tomás, no se debe tanto a un impulso del cuerpo como del alma: lo que busca en todas esas mujeres cuyos cuerpos

martes, 16 de septiembre de 2014

La conciencia de Zeno




Italo Svevo (Trieste, 1861 – Motta di Livenza, 1928) está considerado como uno de los grandes narradores italianos del siglo XX. Curiosamente, su obra apenas alcanza tres novelas (Una vida, Senilidad y La conciencia de Zeno) y un libro de relatos. Sin embargo, los encendidos elogios que James Joyce dedicara a su tercera novela publicada –por aquel entonces, el autor de Ulises vivía exiliado en Trieste– acabó consagrando a un autor que hasta entonces había pasado bastante desapercibido. Y situó La conciencia de Zeno (1923; Gadir, 2007) entre las obras más relevantes de una narrativa, la de principios de siglo pasado, en la cual el método psicoanalítico  fundado por Sigmund Ferud acapara un protagonismo tan inaudito que casi puede ser considerado como una herramienta literaria más. En efecto, autores tan relevantes como el propio Joyce, Arthur Schnitzler

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Monstruo que habitaba el corazón de Joseph Conrad



El cauce se abría ante nosotros y se cerraba a nuestros paso, como si la selva se hubiera apoderado del río lentamente para cortarnos la retirada. Penetrábamos poco a poco hacia el corazón de las tinieblas. Todo estaba en calma. Por las noches oíamos a veces el retumbar de los tambores, que atravesaba la cortina de árboles, ascendía por el río y permanecía suspendido en el aire, sobre nuestras cabezas, hasta el primer albor del día. No sabíamos si significaba la guerra, la paz o una plegaria.

Vivimos una era en la cual ya no existe viaje verdaderamente exótico. Te largas a una diminuta playa de Vietnam para disfrutar de un aislamiento e intemporalidad imposibles de encontrar en el viejo mundo, y de repente te ves rodeado de mochileros venidos de cualquier parte del planeta, con barbas enceradas meticulosamente, camisetas deshilachadas que reivindican una idea de dudosa modernidad,

jueves, 4 de septiembre de 2014

ÁNIMA, de Wajdi Mouawad



Habían jugado tantas veces a morirse el uno en los brazos del otro, que al encontrarla ensangrentada en mitad del salón se echó a reír, convencido de estar asistiendo a una representación, a algo grandioso que consiguiera sorprenderlo esta vez, anonadarlo, pasmarlo, hacerle perder la cabeza, quedarse con él. (…) pero era evidente que estaba muerta, pues tenía los ojos abiertos, la mirada fija y, entre las manos, la herida, el cuchillo clavado en el sexo.

A Wajdi Mouawad (Beirut, 1968) le persigue un fantasma de naturaleza trágica: la cruenta guerra

jueves, 22 de mayo de 2014

La ternura bárbara de Bohumil Hrabal



Vladimír, maestro de la imaginación táctil, siempre moribundo, a punto de palmarla, solo para poder alzarse de entre los muertos, rejuvenecer, siempre retomar fuerzas, atravesar la pared con la cabeza, llegar al otro lado y luego por el cordón umbilical volver al principio de todas las cosas, volver a la primera semana de la creación del mundo. Al mismo tiempo era capaz de ser antiguo como el mismo mundo y juvenil como el alba, como las hojas recién nacidas. Vladimír conseguía jugarse su existencia en constante renovación y rejuvenecimiento, era capaz de desmontarla y someterla a la prueba del fuego. Por eso amaba el dolor. Si no venía de fuera, se lo provocaba él mismo. Se sentía responsable únicamente de sí mismo y de los elementos de los que estaba compuesto. Con sus grabados devolvía a los elementos la estructura ennoblecida de su materia.

miércoles, 14 de mayo de 2014

¡MELISANDE! ¿QUÉ SON LOS SUEÑOS?, de Hillel Halkin




¿Recuerdas, Mellie? ¿La cabaña junto al estanque, el agua fría, helada, nuestros cuerpos desnudos calentándose al amor del fuego? Vimos el sol ocultarse tras el estanque. Los árboles otoñales se reflejaban en las aguas. Crecían boca abajo, los troncos titilantes descendiendo hacia las ramas. Dijiste:                       
–Es un mundo de hadas. ¿Tú crees que sigue habiendo ninfas y ondinas ahí abajo?                                                                                                                                           
–Es fácil entender por qué la gente creía en ellas –dije yo.                                                          
–Sí –dijiste tú–. Eran jóvenes e insensatos. Ahora, hasta las ondinas son viejas y sabias. Miran hacia arriba, hacia el reflejo de los árboles en el cielo, y dicen: «Es fácil entender por qué una vez creímos en seres terrenales».

viernes, 9 de mayo de 2014

August Strindberg vivía en un salón rojo



En la última década, la literatura escandinava ha ido adquirido un peso internacional del que no disfrutaba desde finales del siglo XIX y principios del XX, cuando las obras del gran dramaturgo Henrik Ibsen eran representadas en los teatros de media Europa, las de August Strindberg traducidas a casi todos los idiomas “cultos” del momento, y Selma Lagerlof era galardonada, en 1909, con el Nobel de literatura. A partir de entonces, apenas unos cuantos autores escandinavos consiguieron sacar la cabeza en un universo dominado primero por la exquisita narrativa germanófona –Zweig, Roth, Musil o Hesse–, y más tarde por ese posmodernismo literario venido del otro lado del Atlántico que acabó configurando la narrativa occidental contemporánea. En medio estarían los autores del boom latinoamericano, y algunas islas francesas e italianas –Camus, Calvino, Sartre o Malaparte–. De la literatura española, poco que destacar en el plano internacional.

viernes, 25 de abril de 2014

Salinger y su cazadores ocultos



Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso. Primero porque me aburre y, segundo, porque a mis padres les darían dos ataques por cabeza si les dijera algo personal acerca de ellos. Para esas cosas son muy susceptibles, sobre todo mi padre. Son buena gente y todo eso, no digo que no, pero también son más susceptibles que el demonio. Además, no crean que voy a contarles toda mi maldita autobiografía ni nada de eso. Sólo voy a hablarles de unas cosas de locos que me pasaron durante las Navidades pasadas, justo antes de que me quedara bastante hecho polvo y tuviera que venir aquí y tomármelo con calma.

El guardián entre el centeno (1951; Alianza Editorial, 2010*) es una de las novelas más controvertidas de la literatura contemporánea. También una de las más célebres. Y su autor, J. D. Salinger,(New York, 1919 – Cornish, 2010) unos de esos curiosos personajes que con muy poco han

miércoles, 23 de abril de 2014

Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013



Semana convulsa para el mundo del libro. El habitual frenesí que impera en editoriales y librerías ante la inminencia de su día más emblemático, el 23 de abril, se ha visto incrementado este año como consecuencia de diversas circunstancias colaterales. Una de ellas es, en realidad, un vieja conocida: esa Pascua de fecha itinerante que año tras año amenaza con vaciar antes de tiempo los bolsillos de los lectores. Otra podría ser la ausencia de unos cuantos pesos pesados en las parrillas de los stands de Sant Jordi –es decir, muchos de esos autores mediáticos cuya sola presencia es capaz de congregar a multitudes–. Porque, claro, en este día tan señalado la premisa no es tanto lucir catálogo como vender libros, pues para muchos está en juego una parte importante de su facturación anual. Por último, está la siempre inquietante amenaza de la lluvia. En este sentido, parece que el tiempo acompaña.

viernes, 11 de abril de 2014

LIONEL ASBO, de Martin Amis



¿Quién dejó entrar a los perros?
   … Ésta, nos tememos, va a ser la cuestión. 
   ¿Quién dejó entrar a los perros?
 
¿Quién dejó entrar a los perros?
   ¿Quién?
   ¿Quién?

Martin Amis ha sido, durante los últimos cuarenta años, el enfant terrible de la literatura británica. No en vano, sus libros son esperados año tras año por una legión de lectores ávidos de su sangre literaria, de esas pegajosa sustancia que suelen destilar todas y cada una de sus páginas. La cosa